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La innovación del metal, valor del futuro

El metal continúa siendo el gran desconocido. Y así es porque, a pesar de ser uno de uno de los mayores sectores industriales de la Comunitat Valenciana, no se le suele considerar como uno de los tradicionales.

Las cifras hablan por sí solas. El sector metalmecánico está integrado por cerca de 30.000 empresas (9%), emplea a cerca de 200.000 personas (9,5%), genera el 37% del total de exportaciones y el 12% del PIB de nuestra Comunitat. Ha sido uno de los núcleos principales de desarrollo de la economía valenciana de las últimas décadas y, a día de hoy, continúa ejerciendo como columna fundamental de nuestro tejido industrial.

De hecho, el resto de sectores de producción y de servicios dependen, en gran medida, del equipamiento, la tecnología y la innovación proveniente de las empresas del metal para su crecimiento y desarrollo.

Ante esta evidencia, la fortaleza del tejido industrial valenciano en los próximos años va a estar indisolublemente ligada a la disposición de un clúster de empresas del metal, eminentemente innovadoras. Una red que satisfaga las necesidades de productos y servicios demandadas por las “empresa tractoras” de la Comunitat Valenciana para evitar la deslocalización de su producción.

Por consiguiente, se puede afirmar que toda apuesta para mejorar la competitividad e innovación del tejido empresarial valenciano pasa necesariamente por consolidar un sector metalmecánico fuerte, competitivo e innovador.

Ahora bien, aún siendo uno de los sectores más innovadores de la economía valenciana, todavía presenta un amplio potencial de mejora, dado que:

  • La escasa dimensión de la mayoría de sus empresas dificulta el acceso a acciones de innovación. La complejidad en el proceso de la transformación tecnológica es cada vez mayor, precisándose de equipos sofisticados y específicos que no están al alcance de las pequeñas y medianas empresas.
  • Se mantienen unos índices de gasto en innovación reducidos comparados con el sector a nivel nacional y aún mayor con el europeo.
  • El personal empleado en áreas de I+D es inferior a la media nacional, lo que está en consonancia con el bajo índice de incorporación de universitarios en las empresas.

Todo esto hace necesario que se continúen dirigiendo los esfuerzos para impulsar la innovación en las empresas metalmecánicas en la Comunitat Valenciana. Una actuación para la que es indispensable la sinergia de todos los agentes participantes en el ecosistema innovador valenciano.

Asímismo, es imprescindible fomentar la cooperación entre empresas innovadoras, la red de institutos tecnológicos y los centros de investigación universitarios. La organización de conferencias tecnológicas, sesiones de networking y visitas técnicas a centros de investigación y empresas innovadoras de referencia son acciones básicas para fomentar y desarrollar este tipo de colaboraciones.

Igualmente se deben consolidar las redes de cooperación en la cadena de valor facilitando la colaboración entre empresas tractoras y Pymes, tanto para acciones estratégicas como operativas. Su finalidad: promover la transferencia de buenas prácticas operativas, tecnológicas, comerciales, financieras, etc. desde las grandes empresas a su red de proveedores.

Como se ha indicado, la competitividad del sector pasa por avances en tecnología, materiales o nuevos sistemas de fabricación. Pero de nada sirve disponer de alta tecnología si no se cuenta con personal cualificado para utilizarla. Consecuentemente, la aplicación de estos avances precisa de la adecuación y mejora de la formación específica de los perfiles técnicos del sector.

 Por último, subrayar que la transformación digital es una evolución que requiere de un cambio en la forma de hacer empresa. En este sentido, el sector debe ser capaz de aprovechar las oportunidades que ofrecen este nuevo paradigma para multiplicar la productividad, eficiencia y competitividad. Que así sea.

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