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Invertir en innovación: invertir en bienestar y futuro

Si hay algo que ha dejado claro esta situación provocada por el COVID-19, impensable hace unas escasas semana y que ha puesto en jaque tanto a nuestro sistema sanitario como económico, es la necesidad de apostar decididamente por la I+D+i para crear soluciones aplicables a todos los ámbitos. Esta crisis, más que ninguna de las anteriores, nos ha demostrado que tenemos que ser capaces de buscar medios totalmente nuevos para situaciones que, simplemente, no existían. Y, todo esto, en un tiempo récord ya que estaba en juego no solamente la economía si no lo más importante que tenemos las personas: nuestras propias vidas.

Como presidente de REDIT he de decir que podemos enorgullecernos de la reacción de los más de 1.600 profesionales del ámbito científico y tecnológico de nuestros centros tecnológicos, que se pusieron a trabajar desde el primer momento para aportar soluciones en la lucha contra el COVID-19. Gracias a este gran esfuerzo y, me consta, de noches sin dormir, han salido una gran cantidad de proyectos que hemos recopilado en una plataforma única llamada “Sumamos frente el coronavirus” y que hemos puesto a disposición, no solamente de la Comunidad Valenciana, sino también de España y de todo el  planeta, no en vano estos días están dando difusión a esta iniciativa en la otra parte del mundo, concretamente en Chile.

Hemos sido capaces de crear, dentro de nuestros Institutos y también en colaboración con muchas empresas y organismos como universidades, centros de investigación y plataformas colaborativas: respiradores, mascarillas, viseras en 3D, plataformas para hacer más fácil el confinamiento; hemos dado consejo y soporte técnico a las empresas; hemos creado herramientas de IA para la optimización de rutas logísticas para el reparto de medicamentos y el diagnóstico precoz de la enfermedad… y todo ello con la máxima urgencia, como comentaba antes.

También ha sido sobresaliente la respuesta de las empresas. Muchas de ellas, grandes y pequeñas, se han volcado en la ayuda al sector sanitario y han reorientado su actividad para contribuir, con productos y servicios, a paliar las importantes carencias de material que la enfermedad ha puesto en evidencia. Da igual el sector o la situación económica que atravesaban antes de que el coronavirus llegase a nuestras vidas, han dado el do de pecho y han puesto de manifiesto tanto su compromiso, como la capacidad industrial y el potencial tecnológico de nuestra Comunitat. Por poner algunos ejemplos, empresas textiles de reconocido prestigio y fruto de un trabajo liderado por IVACE han reorientado su capacidad productiva y están fabricando mascarillas que tienen como base un modelo de mascarilla quirúrgica homologada por AITEX.

O Sp-Berner, la empresa líder nacional y del sur de Europa en la fabricación de productos de plástico para hogar, que está trabajando, en colaboración con IBV e ITENE, en el diseño y fabricación de moldes que les están permitiendo fabricar cerca de 50.000 mascarillas mensuales que están siendo donadas a las autoridades competentes.

Los ciudadanos de a pie también hemos estado a la altura, y ha sido muy emocionante ver como las personas se han puesto en contacto con los centros tecnológicos para poner a nuestra disposición sus habilidades y equipos.

Desde la Administración, tanto desde la Agencia Valenciana de la Innovación como desde el IVACE, también han ejercido como directores de orquesta y han lanzado interesantes convocatorias de ayudas y plataformas para poner en contacto a oferta y demanda y difundir diferentes iniciativas, algo muy importante en estos momentos, donde conectar a las personas y a los agentes es fundamental.

Esta fuerte y desinteresada implicación de empresas y entidades para cooperar ante esta pandemia está demostrando que la colaboración y la innovación son clave para salir de esta crisis, si cabe, todavía más fuertes. Además, no olvidemos que, en los próximos meses, todos los sectores empresariales van a necesitar un esfuerzo importante para volver a retomar el rumbo de la competitividad. Hay que intentar evitar a toda costa que esta situación ponga freno a su capacidad para innovar.

Por lo tanto, ante esta crisis sanitaria y económica sin precedentes, es prioritario y fundamental apostar de forma contundente por políticas de I+D+i anticíclicas, que garanticen y refuercen la innovación de nuestra sociedad en estos tiempos en que tanto lo necesitamos. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de evitar, entre todos, repetir los errores vividos en la anterior crisis económica, en la que la inversión en I+D+i sufrió un retroceso totalmente contraproducente y con unos efectos muy negativos para nuestra sociedad.

Porque si algo ha demostrado esta crisis es que invertir en investigación e innovación, es invertir en bienestar y futuro.

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