Cerramos un 2025 en el que la inteligencia artificial (IA) ha dominado la agenda tecnológica. De hecho, según los datos presentados en el Microsoft SME&C Sales and Partner Summit EMEA, el 81% de los líderes de empresas medianas ya están replanteando sus estrategias debido a la IA, y el 70% busca casos de uso reales para aplicar en su negocio.
Una tecnología que seguirá reinando en 2026, a tenor de los expertos. De ahí que, si queremos saber cuales son las tendencias tecnológicas que marcarán el 2026, debemos tener presente que la IA es el hilo conductor que une a todas ellas. ¿Por qué? Porque como decíamos, las empresas ya están utilizando la inteligencia artificial en sus estrategias y, en 2026, empezaremos a ver el efecto que esa decisión puede tener en los negocios, en nuestro trabajo o en nuestra vida cotidiana. Desde la automatización de tareas, la optimización de cadenas de suministro o la toma de algunas decisiones empresariales hasta los asistentes virtuales, recomendaciones de compra online o la planificación de tareas en casa… son ejemplos de las tareas que podremos confiar a la IA. Eso sí, según el informe global Tech Trends and Priorities 2026 de ISACA, el entusiasmo por la IA va acompañado de inquietudes sobre seguridad, ética y resiliencia organizacional.
Por su parte, la consultora Gartner presentó en octubre de 2025 su lista de principales tendencias estratégicas tecnológicas para 2026. Además de reconocer el papel conductor que la IA va a jugar en todas ellas, apunta otras opciones a tener en cuenta.
La primera, las plataformas de supercomputación de IA, que integran CPU, GPU, ASICs de IA, chips neuromórficos y otros paradigmas de computación alternativos para orquestar cargas de trabajo complejas y desbloquear nuevos niveles de rendimiento y eficiencia. Gartner predice que, para 2028, más del 40% de las empresas líderes habrá adoptado arquitecturas de computación híbrida en sus flujos de trabajo críticos, frente al 8% actual. Esta capacidad, en la actualidad, la podemos encontrar ya en salud y biotecnología, modelando nuevos fármacos en semanas en lugar de años; en servicios financieros, simulando mercados globales para reducir riesgos de cartera, o en los proveedores de energía, para diseñar estrategias que optimicen el rendimiento de las redes.
Otra tendencia es la computación confidencial. Esta herramienta protege los datos en uso al aislar las cargas de trabajo dentro de entornos de ejecución confiables (Trusted Execution Environments). Así, el contenido y las operaciones permanecen privados incluso para los propietarios de la infraestructura, algo clave para industrias reguladas, operaciones transfronterizas y colaboraciones entre competidores. Según Gartner, para 2029, más del 75% de las operaciones procesadas en infraestructuras no confiables estarán aseguradas mediante computación confidencial.
A ellas se une la IA física, donde robots, drones y equipos inteligentes pueden percibir, decidir y actuar. Esta tendencia, apunta Gartner, mejora la eficiencia y la seguridad en sectores donde la automatización y la adaptabilidad son prioritarias. Eso sí, aunque su adopción generará oportunidades de capacitación y colaboración interfuncional, también puede suscitar inquietudes laborales, por lo que las empresas deben saber gestionar el cambio para evitar conflictos.
Gartner también resalta otras tendencias que habrá que tener en cuenta en 2026:
- Los sistemas multiagente (MAS), conjuntos de agentes de IA que interactúan para alcanzar objetivos complejos individuales o compartidos.
- Los modelos de lenguaje específicos de dominio (DSLM), que son modelos de lenguaje entrenados o ajustados con datos especializados para un sector, función o proceso concretos, que ofrecen mayor precisión, fiabilidad y cumplimiento para las necesidades empresariales específica
- Las plataformas de seguridad de IA, que proporcionan una forma unificada de proteger las aplicaciones de IA de terceros y personalizadas.
- Las plataformas de desarrollo nativas de IA, que utilizan IA generativa para crear software de forma más rápida y sencilla.
- Nuevas herramientas de procedencia digital, que permiten verificar el origen, la propiedad y la integridad del software, los datos, los medios y los procesos.
- El geopatriotismo, que consiste en trasladar los datos y las aplicaciones de las empresas de las nubes públicas globales a opciones locales, como nubes soberanas, proveedores de nubes regionales o los propios centros de datos de la organización, debido al riesgo geopolítico percibido.
Y ante todas estas tendencias, dos retos que hay que tener en cuenta: la ciberseguridad y el talento digital. Con respecto al primero, el informe global Tech Trends and Priorities 2026 de ISACA alerta sobre el aumento de los ataques de ingeniería social impulsados por IA (63%), los ransomware y extorsiones digitales (54%) y las amenazas internas (35%) como los principales riesgos para 2026. Estas cifras confirman que la ciberseguridad seguirá siendo un eje crítico para las y la confianza del consumidor.
Además relacionado con ello, muchos encuestados en el estudio consideran relevante la modernización de los sistemas, porque la dependencia de tecnologías obsoletas no solo limita la innovación, sino que amplifica los riesgos de seguridad y las brechas de cumplimiento: ya no se trata solo de prevenir ataques, sino de garantizar la recuperación y adaptación rápida ante incidentes. De hecho Gartner prevé que, para 2030, las soluciones preventivas representarán la mitad del gasto total en seguridad, ya que los directores de informática están pasando de una defensa reactiva a una protección proactiva.
Por lo que respecta al talento digital, el informe señala que el 62 % de las organizaciones planea contratar nuevos profesionales en confianza digital, pero el 44 % anticipa dificultades para cubrir esas vacantes. Esta situación hace urgente la capacitación y recualificación de la fuerza laboral.
Con todo, las empresas saben que deben actualizarse y modernizar sus sistemas para seguir siendo competitivas y no desaparecer. Y en ese reto tienen a la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (REDIT) como aliado perfecto. El objetivo de REDIT es ofrecer una amplia gama de herramientas de innovación para las empresas, para mejorar su competitividad y su capacidad tecnológica.
Así REDIT suma casi 200 laboratorios, 15 observatorios tecnológicos, de mercado y de tendencias y somos la primera red española certificada por ENAC, lo que les permite adelantarse a las necesidades tecnológicas planteadas por las empresas. Además la red cuenta con 2.160 profesionales, en el ámbito científico-tecnológico, lo que garantiza que las empresas tienen a su disposición talento para gestionar su transformación.