Enero

Sandbox urbano de València, once proyectos para diseñar la ciudad del futuro

Convertir a la ciudad en el mayor escenario de pruebas de innovación de Europa. Con ese objetivo nació, hace ahora dos años, el Sandbox Urbano de València, un laboratorio vivo, con el que el Ayuntamiento buscaba que empresas innovadoras e investigadores prueben sus proyectos en plena ciudad, trasladando innovaciones directamente desde el laboratorio a la vida cotidiana, mejorando de paso los servicios públicos, fomentando la transición verde y digital, y resolviendo los retos estratégicos de las ciudades modernas.

Así, este laboratorio se ha consolidado como una herramienta clave para acelerar la validación de tecnologías orientadas a diferentes campos como, por ejemplo, la sostenibilidad, la eficiencia energética, la movilidad inteligente, la gestión del agua o la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, con 143 recursos urbanos disponibles y 12 proyectos piloto en marcha, con otros cinco en fase de evaluación, proyectando a la ciudad como un referente europeo en experimentación urbana.

Una iniciativa en la que la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (REDIT) no ha dudado en participar, aportando su conocimiento para diseñar once proyectos innovadores, alguno de ellos ya probados en el Sandbox Urbano, que abordan retos clave en sostenibilidad, movilidad y economía circular y demuestran que estos centros pueden jugar un papel estratégico en la transformación de la València del futuro. Tal y como ha señalado el presidente de REDIT, Fernando Saludes, “para la Red de Institutos Tecnológicos es un placer conectar la investigación aplicada que desarrollamos con los retos estratégicos de la ciudad, ya que nos une el mismo propósito de fortalecer nuestro tejido industrial y mejorar la calidad de vida de las personas a través de la innovación”.

Así, por ejemplo, IBV desarrolla el sistema VITALWISE, dentro del proyecto MEDUSA, un sistema de monitorización continua del estado del conductor basado en tecnología óptica VITALWISE, mediante el uso de cámaras RGB y NIR, captura imágenes para extraer señales vitales y gestos faciales del usuario. Este sistema ya se ha probado en el Sandbox: las pruebas realizadas han consistido en la conducción normal, durante un periodo de 15 minutos, de 60 personas en total, con variabilidad en sexo, edad, índice de masa corporal (IMC) y fototipo de piel, buscando asegurar la robustez del sistema y ha generado resultados prometedores para su aplicación en sistemas de monitorización de conductores (DMS).

Por su parte, ITE y AITEX, dentro del proyecto SELF-SENS, trabajan en una nueva generación de parches inteligentes capaces de monitorizar diferentes parámetros de salud y rendimiento deportivo mientras la persona realiza su rutina diaria. Estos parches obtienen la muestra que necesitan del sudor o del líquido intersticial que se encuentra justo bajo la piel, y se autoalimentan gracias a biopilas enzimáticas que generan electricidad a partir de compuestos presentes en el sudor. La iniciativa abre una nueva vía sostenible y cómoda para la monitorización continua en salud y deporte sin depender de baterías convencionales ni geles conductores.

Por su parte ITENE ha desarrollado una iniciativa basada en el uso de vehículos autónomos para el reparto urbano de última milla mediante gemelos digitales en el marco del proyecto E-SUMA. Entre las ventajas que aporta el modelo propuesto por E-SUMA destacan la reducción de presión sobre los repartidores, el acceso a zonas restringidas o la reducción de kilómetros en vacío, así como una mejora de la trazabilidad, seguridad y control del proceso de entrega gracias a la completa digitalización del sistema.

La gestión de residuos y la economía circular es otra de las áreas de trabajo de los centros de REDIT aprovechando el Sanbox Urbano de València. En el caso de AINIA trabaja en el proyecto europeo MIXMATTERS, en el que participan 18 entidades y empresas de 8 países europeos, donde busca transformar los residuos biológicos mixtos, que anualmente suman 113 millones de toneladas en la Unión Europea, en recursos valiosos mediante una solución integrada y versátil. Esta solución incluye una unidad modular de separación y un hub de valorización adaptado al tipo de residuo. Uno de los lugares donde se llevará a cabo una de las demostraciones del Sistema Integrado es Mercavalencia.

Por su parte, AIMPLAS está trabajando en varias innovaciones. Por un lado, en espumas recicladas, para mejorar el aislamiento acústico en entornos urbanos con alta contaminación sonora. Por otro lado, en la gestión circular de residuos urbanos, especialmente los generados en grandes eventos. Y también, en el proyecto INNORAP, que busca implantar un sistema piloto para gestionar residuos textiles y redes de pesca en la ciudad, transformándolos en recursos útiles para un futuro más sostenible.

También AITEX quiere aprovechar el Sandbox Urbano para analizar las posibilidades de distintos proyectos basados en la economía circular, concretamente en el reciclaje textil posconsumo (entre otras iniciativas con las que está impulsando la circularidad en el sector).

Otra de las áreas en las que están trabajando los centros de REDIT dentro del Sandbox Urbano es en cómo frenar los efectos del cambio climático y mejorar el confort de los entornos urbanos. Así, AIDIMME avanza en el proyecto FREDCAR, que consiste en el diseño de recubrimientos para superficies asfálticas capaces de mitigar el efecto isla de calor, al disminuir en varios grados el ambiente urbano en zonas altamente expuestas a la radiación solar. AIDIMME tiene previsto la instalación de un demostrador en la ciudad de València este verano: un recubrimiento asfáltico con propiedades reflectantes que reduzca la temperatura del asfalto de ≥5 °C durante el día, y ≥10 °C durante la noche, disminuyendo así el efecto de la isla de calor.

Con un objetivo similar, ITC ha diseñado cerámicas con propiedades ambientales para mejorar el confort térmico en entornos urbanos. Como las del proyecto CERCAF, que son materiales cerámicos aptos para recubrir fachadas o cubiertas de edificios que evitan el aumento excesivo de la temperatura de los espacios que envuelven.

Por su parte AIJU está estudiando nuevas estrategias de diseño y gestión para áreas de juego más resilientes frente al cambio climático, considerando el impacto que los fenómenos adversos pueden tener en la forma de jugar, a través del proyecto CLIMSAFE4CHILDREN El objetivo es garantizar que los espacios de juego se adapten a los desafíos del cambio climático, ofreciendo soluciones que protejan la seguridad y el bienestar de la infancia en entornos urbanos.

También buscando soluciones contra el cambio climático, INESCOP está trabajando en una solución de drenaje urbano basada en la revalorización de residuos poliméricos procedentes del calzado, para crear pavimentos modulares filtrantes. Una iniciativa desarrollada en el marco del proyecto Hábitat Sostenible, que aborda la problemática de los suelos urbanos en periodos de lluvias intensas en los que sus capacidades impermeables provocan la saturación de los sistemas de drenaje y sus consecuentes inundaciones.

Por su parte, ITI trabaja en un proyecto de inteligencia artificial aplicada al sonido, que puede mejorar la seguridad, accesibilidad y sostenibilidad de las ciudades mediante el uso de sensores acústicos inteligentes, siguiendo las pautas establecidas en otros proyectos como SOROLL-IA y LIASound.

Proyectos que, además, están basados en la colaboración público- privada, respondiendo al enfoque del Sandbox Urbano de València que fomenta esa colaboración, basada en compartir riesgos y beneficios y promueve la transferencia de conocimiento para mejorar las normativas autonómicas y estatales en beneficio de la innovación.

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