Julio

Cinco modelos de ciudades líderes en innovación turística

¿Qué hace que una ciudad sea un referente en innovación turística? Por supuesto, el uso de tecnologías como el Big Data, la inteligencia artificial o el internet de las cosas (IoT) para optimizar la experiencia de los visitantes, adaptándose a un nuevo perfil de viajero, hiperconectado e interactivo, ofreciéndole productos, servicios y experiencias personalizadas. Pero también la aplicación de esas tecnologías para garantizar un desarrollo turístico sostenible de la ciudad y mejorar la calidad de vida de los residentes, dándole servicios inteligentes de alto valor añadido y escuchando sus propuestas.

Ser un destino turístico inteligente comienza por solucionar los problemas diarios de la ciudadanía y cuidar y proteger el patrimonio cultural y natural de ese destino. Y es algo que en la Comunitat Valenciana sabemos muy bien, ya que es un referente, nacional e internacional, en innovación turística: de los 454 destinos turísticos inteligentes en España, 103 están repartidos en las provincias de Alicante, Castellón y Valencia.

De ellos, hay dos ciudades que son líderes indiscutibles: Benidorm y València. Benidorm es el destino turístico por excelencia en España. En 2025, rompió la barrera de los 3 millones de turistas, un 7,7% más que en 2024 y, según el Atlas de contribución municipal del turismo en España de Exceltur, es el primero en el ránking de destinos costeros y solo Madrid y Barcelona le superan en atracción de turistas. Por ello no es de extrañar que fuera el primer destino en certificarse como Destino Turístico Inteligente (DTI) en diciembre de 2018 y que también sea el primer destino turístico inteligente certificado del mundo bajo la estricta norma UNE 178501.

Sensores ambientales, cámaras de monitorización, contadores de aforos, boyas inteligentes, inteligencia artificial, chatbots… Una extensa red que radiografía el día a día de Benidorm para detectar y atender las necesidades de residentes y turistas; hacer un uso cada vez más racional y eficiente de los recursos, impulsar acciones que reduzcan el impacto medioambiental y tomar decisiones más rápidas, certeras y sostenibles.

Por su parte, València también ha obtenido la distinción como Destino Turístico Inteligente, de SEGITTUR, lo que le acredita como un destino innovador, accesible, tecnológicamente avanzado y comprometido con el desarrollo sostenible, tanto en términos medioambientales como sociales y económicos. El informe destaca el sólido modelo de gobernanza de València, basado en la coordinación institucional y la colaboración público-privada; su apuesta por la tecnología aplicada a la gestión turística; la innovación en productos y servicios; el compromiso con la accesibilidad universal; y la integración de criterios de sostenibilidad en la planificación urbana, la movilidad, la eficiencia energética, la gestión de residuos y la protección del patrimonio. Todo ello se articula a través de un modelo de convivencia que sitúa en el centro la mejora de la calidad de vida de las personas residentes y promueve un equilibrio entre la actividad turística y el bienestar de la ciudadanía.

En Castellón encontramos el tercer ejemplo de innovación turística en la Comunitat Valenciana: Morella forma parte de la Red de Destinos Turísticos Inteligentes y además ha sido reconocida por la Organización Mundial del Turismo como una de las dos únicas Best Tourism Villages de España (junto a la localidad navarra de Lekumberri), por sus acciones hacia el turismo sostenible. Para ello la tecnología es clave. El uso de sensores e indicadores de flujo para evitar la masificación, la monitorización de sus recursos históricos, un chatbot turístico inclusivo, equipamientos inteligentes… todo está enfocado a la mejora de la conectividad y de las infraestructuras, la digitalización y conservación de su patrimonio histórico y natural, el impulso de la innovación y una digitalización más sostenible del municipio. A ello se une que el objetivo principal de su Plan Director de Destino Turístico Inteligente es evitar que el éxito turístico deteriore la calidad de vida de sus residentes.

Para completar esta lista de cinco destinos turísticos innovadores hemos seleccionado dos localidades de Alicante y Valencia, que cuentan con un perfil diferenciador dentro de los destinos turísticos inteligentes de la Comunitat Valenciana: L’Alfàs del Pi y Sagunto. La estrategia de L’Alfàs del Pi destaca por estar integrada bajo el lema L’Alfàs Territorio Saludable, especializándose en el turismo de salud, bienestar y envejecimiento activo. Para ello ha realizado un importante proceso de transformación digital, que le ha permitido afianzarse como un destino centrado en el turismo de salud y bienestar, marcándose la excelencia como única forma de lograr un modelo urbano más amable, respetuoso y competitivo, en base a los ejes de innovación, tecnología, accesibilidad y sostenibilidad en sus vertientes económicas, socioculturales y medioambientales.

Por su parte, Sagunto ha sido pionero en digitalizar su patrimonio histórico (cultural e industrial) y como ejemplo dos iniciativas: CultuAR, la primera y única solución integral basada en realidad aumentada que transforma la experiencia turística y cultural del visitante y del ciudadano, y el proyecto el proyecto de audio-ficción Factory Town, que acompaña y guía sonoramente a los visitantes a través del legado siderúrgico de la ciudad. Además, a través de su Plan Director de Destino Turístico Inteligente, la localidad ha estructurado 40 actuaciones estratégicas utilizando el turismo cultural e industrial como producto tractor para complementar su oferta tradicional de sol y playa.

A estos cinco referentes de innovación turística podríamos sumar el resto de las 114 localidades integradas en la Red de Destinos Turísticos Inteligentes de la Comunitat Valenciana, la red autonómica más numerosa de toda España, un ecosistema en crecimiento que ha incorporado la innovación y la cultura del dato como parte de su forma de trabajar.

Como lo hacen en Cullera, donde han implantado sistemas inteligentes y boyas con sensores en sus playas para medir parámetros medioambientales y corrientes en tiempo rea y utilizan drones y herramientas tecnológicas avanzadas de videovigilancia para controlar de forma óptima el aforo de bañistas en temporada alta. O Gandia, que ha puesto en marcha la Càtedra Gandia Turisme i Promoció, una iniciativa conjunta del Ajuntament de Gandia y la Universitat Politècnica de València, a través del Campus de Gandia y de su Instituto de investigación para la gestión integrada de zonas costeras (IGIC), con el objetivo de impulsar la investigación, la formación y la innovación turística, fortaleciendo la marca Gandia como destino responsable, sostenible e inteligente.

En Alicante también podríamos citar a Alcoy, el primer municipio de interior de la provincia en diseñar y aprobar su propio Plan Director DT, que combina la gestión de su rico patrimonio industrial y modernista con la protección de parajes naturales de alta sensibilidad. Sin olvidar localidades costeras y muy turísticas como Calp, Dénia y Xàbia, que enfocan su estrategia DTI en la protección del fondo marino, el control de la masificación en calas sensibles y la digitalización de sus oficinas turísticas.

Por su parte en Castellón, Vinaroz y Benicarló fueron los pioneros en someterse a los análisis de implantación conjunta del modelo DTI-CV. En el caso de Vinaròs el sistema de inteligencia turística permite tener un mayor conocimiento sobre la población flotante y la densidad turística de forma que se pueden dimensionar mejor servicios como la recogida de residuos o la seguridad ciudadana, ofrecer una mejor propuesta de valor a los turistas y tomar mejores decisiones. Su estrategia está enfocada a la sostenibilidad y en la diversificación de la oferta turística. Por su parte Benicarló ha centrado su proyecto en su producto diferenciador: la alcachofa de Benicarló (única con Denominación de Origen Protegida en la provincia). Su modelo inteligente destaca por especializarse en la sostenibilidad agraria, la accesibilidad de su fachada marítima y el turismo gastronómico.

Ejemplos, todos ellos de como el hecho de ser un municipio turístico ya no depende únicamente de atraer más visitantes, sino de gestionar mejor el destino e innovar para ofrecerles experiencias más personalizadas, cuidando a la vez de los ciudadanos y de los recursos patrimoniales y medioambientales de cada localidad.

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