La necesidad de mitigar los efectos del cambio climático, combinada con la urgencia de garantizar la seguridad de suministro y la competitividad económica, ha situado a la transición energética en el centro de todas las agendas globales. Este cambio de paradigma no solo implica sustituir fuentes de generación contaminantes por alternativas limpias, sino rediseñar por completo la manera en que producimos, distribuimos, almacenamos y consumimos la energía.
En este escenario, la Comunitat Valenciana puede jugar un papel clave, gracias a factores como su potencial solar y eólico, sus infraestructuras logísticas, las diversas iniciativas empresariales vinculadas a la transición energética que se están desarrollando en el territorio y la presencia de un ecosistema de innovación liderado por la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (REDIT) y las universidades. En concreto REDIT, a través de su centro de referencia —el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE)—, y con el apoyo del resto de institutos, está articulando la transferencia de conocimiento científico directamente hacia el tejido empresarial para resolver los grandes desafíos del sector energético.
Y ¿cuáles son esos desafíos? El foco está puesto en cuatro grandes áreas:
- Gestión de la intermitencia y flexibilidad de la red. Integrar un volumen masivo de generación renovable requiere infraestructuras inteligentes, capaces de absorber picos de producción y responder ante caídas repentinas de la oferta sin comprometer la estabilidad del sistema eléEs decir, necesitamos redes que piensen y que sean capaces de balancear la oferta y la demanda en tiempo real sin colapsar.
- Desarrollo del almacenamiento a gran escala. El almacenamiento es el eslabón perdido de la revolución renovable. Para que la energía limpia sea verdaderamente viable se necesitan tecnologías de almacenamiento eficientes, económicas y sostenibles que vayan más allá de las baterías de ion-litio convencionales.Además, hay que saber que hacer con esas baterías cuando se agotan y cómo recuperar sus materiales críticos de forma limpia.
- El despliegue del hidrógeno verde. Sectores industriales como el cerámico, el metal o el químico o el transporte pesado no se pueden electrificar fácilmente de forma directa. El hidrógeno obtenido por electrólisis a partir de fuentes renovables representa la alternativa idónea, pero el reto es hacerlo barato, eficiente y fácil y seguro de transportar.
- Descarbonización de la edificación y las ciudades. El parque inmobiliario y las zonas urbanas son responsables de aproximadamente el 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y consumen más de un tercio de la energía mundial, principalmente a través de la calefacción, la refrigeración y la iluminación de los edificios. Integrar el autoconsumo masivo, la climatización eficiente y la gestión inteligente del consumo comunitario (ciudades inteligentes) es clave para avanzar en la transición.
Frente a este mapa de desafíos, los centros tecnológicos de REDIT lideran iniciativas punteras, diseñadas para dotar a la industria de soluciones de vanguardia listas para el mercado. Un ejemplo de ello es el proyecto RECILION del ITE, que aborda un problema crítico del mercado actual: el reciclaje seguro y sostenible de las baterías de vehículos eléctricos. En RECILION se investigan procesos avanzados de recuperación de materiales críticos (como litio y cobalto) para reintroducirlos en la cadena de valor, disminuyendo la dependencia exterior de materias primas.
Precisamente el ITE se sitúa en primera línea de investigación mediante la validación de tecnologías en entornos reales, destacando sus demostradores destinados a elevar la eficiencia en plantas industriales y sandbox urbanos.Y a través del proyecto RESAIN, el instituto trabaja en evitar posibles fallos en las redes eléctricas del futuro, analizando sus sistemas con el fin de mejorar su eficiencia, fiabilidad y seguridad, con especial atención a la degradación de componentes, gestión térmica y su impacto en la red eléctrica.
Por lo que respecta al hidrógeno verde, la Red Cervera H2ENRY, en la que participa el ITE, surge como programa estratégico de investigación y transferencia para el impulso del H2 renovable como vector energético para la transición energética y pretende impulsar el desarrollo de tecnologías disruptivas para la generación, purificación, almacenamiento y transporte de hidrógeno renovable, con el objetivo de acelerar la descarbonización de la economía española e impulsar la transición energética.
Pero no solo el ITE trabaja para resolver los retos de la transición energética. Otros centros de REDIT también están impulsando ese cambio con sus investigaciones. Así por ejemplo AIMPLAS lidera IRION, un proyecto europeo orientado a construir una cadena de valor del hidrógeno verde más sostenible y resiliente. A medida que las tecnologías del hidrógeno se expanden, la creciente dependencia de materias primas críticas plantea retos medioambientales, económicos y de suministro. IRION responde a este desafío promoviendo un enfoque circular que permite recuperar, reutilizar y reintegrar materiales valiosos en nuevas tecnologías.
Por su parte el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) ha desarrollado con éxito el proyecto RENOVAT. Esta iniciativa aporta soluciones tecnológicas innovadoras para la rehabilitación de edificios bajo criterios de sostenibilidad, cuantificando el ahorro energético mediante simulaciones avanzadas y reduciendo significativamente la demanda térmica en entornos urbanos y rurales.
Y es que la eficiencia energética en entornos construidos y procesos industriales cuenta con la participación activa de los centros de REDIT. Así por ejemplo, el proyecto ELECTROFEM, impulsado por AIDIMME, se centra en el tratamiento y la valorización energética de vertidos industriales complejos y biomasa, impulsando un modelo donde los subproductos sustituyen a los recursos energéticos primarios tradicionales.
Además, fruto de la colaboración entre centros están surgiendo soluciones como el proyecto RECRIT-CV, en el que trabajan ITE, AIDIMME, ITC y AIMPLAS, y que responde a esta preocupación de sectores que utilizan baterías y equipamiento electrónico, investigando cómo recuperar y reutilizar metales de alto valor contenidos en estos residuos para volver a incorporarlos a la cadena de suministro, reduciendo riesgos y avanzando en economía circular. O DATAGRID, proyecto de ITE, AIDIMME e IBV, que permitirá convertir el dato energético en una herramienta práctica para gestionar mejor la red de baja tensión y planificar inversiones y medidas de eficiencia en edificios y polígonos industriales. Por su parte AQUA2VAL II (ITE, AITEX, AIJU, AINIA, INESCOP, ITC, ITI, AIMPLAS y AIDIMME) se centra en ofrecer soluciones para purificar, gestionar y reutilizar mejor el agua en entornos urbanos e industriales.
Ejemplos de como la colaboración proporciona un puente indispensable para transformar los retos de sostenibilidad globales en oportunidades tangibles para la industria. Algo que en REDIT saben muy bien, de ahí su papel fundamental para escalar estas innovaciones desde el laboratorio hasta la fábrica. Porque el éxito de la transición energética empieza en una buena transferencia tecnológica, dotando a las empresas de herramientas para autoabastecerse, monitorizar digitalmente sus redes eléctricas, reciclar sistemas de almacenamiento y adoptar vectores como el hidrógeno.
De ahí el papel clave de los centros de REDIT como aliados tecnológicos de las empresas valencianas para convertir la I+D+i en soluciones aplicables, mejorar la eficiencia energética, reducir el impacto ambiental y reforzar la competitividad industrial en un entorno marcado por la transición energética, la presión regulatoria y la necesidad de innovar con rapidez.